jueves, 8 de enero de 2009

Bellvitge en la Edad Media: Origen de la Ermita y la Primera Capilla




La historia de Bellvitge, hoy barrio emblemático de Hospitalet de Llobregat, tiene sus raíces en la Alta Edad Media, entre los siglos XI y XIII. Los primeros documentos y hallazgos arqueológicos nos permiten conocer cómo surgió la primera modesta capilla en esta zona, ligada al antiguo Mas de Malvitge.


De Amalvígia a Malvitge: los primeros nombres de la zona

El territorio de Bellvitge aparece por primera vez en documentos escritos en 1057, en una escritura de compraventa de terrenos. Por aquel entonces, la zona se conocía como Malvige, un nombre derivado de Amalvígia, una mujer visigoda que probablemente era propietaria de los terrenos. Incluso el reguero que pasaba por allí llevaba su nombre: el reguero de Amalvígia.

Con el tiempo, Amalvígia → Malvige → Malvitge, y finalmente, siglos después, Bellvitge, reflejando la evolución histórica del lugar.


La capilla de Bellvitge en el siglo XI

Durante el siglo XI, el término parroquial de Santa Eulalia de Provençana comenzaba a estar parcialmente humanizado. La población era escasa y las casas estaban dispersas; algunas incluso contaban con torres defensivas de piedra debido a su aislamiento.

La ermita de Bellvitge surge en este contexto. Excavaciones arqueológicas realizadas en 1981 en la cabecera de la ermita descubrieron restos de la primitiva iglesia, con una estructura de planta basilical dividida en tres naves y absidiolas semicirculares.

Junto a ella apareció una necrópolis con tumbas orientadas de este a oeste, la práctica habitual en la Alta Edad Media. Algunas de estas tumbas contenían cerámica de barro rojo elaborada a torno, datable entre finales del siglo XI y principios del XII.

Todo apunta a que la ermita de Bellvitge comenzó como una iglesia privada, vinculada al Mas de Malvitge, y que ya a finales del siglo XI servía a los habitantes de la zona, complementando a la parroquia principal.


Vida cotidiana en Bellvitge y Hospitalet

La documentación de la época nos muestra que gran parte del territorio de Santa Eulalia de Provençana se explotaba mediante agricultura y ganadería. La tierra estaba en manos de particulares o instituciones eclesiásticas, y la actividad principal era el cultivo de cereales y viñas, con especial presencia de viñas dispersas por toda la zona.

Zonas como la Marina, con charcas y tierras salinas, eran menos aptas para la agricultura, pero el resto del territorio ya estaba organizado y ocupado.


Bellvitge en el siglo XIII: consolidación del asentamiento

En 1226, aparece el nombre L’Hospital de la Torre Blanca, mostrando que la zona estaba integrada dentro de un término ya consolidado. Entre 1215 y 1231, los documentos registran la existencia de 12 casas en el lugar, evidenciando un crecimiento poblacional significativo.

Entre los primeros habitantes destaca Arsenda Benvitge, cuyo apellido probablemente hacía referencia al antiguo Mas de Malvitge y a la capilla local. La primera mención a la ermita de Santa María de Benvige aparece en un testamento de 1279, y en 1283 se registra por primera vez la forma Belvige, consolidando el nombre que conocemos hoy como Bellvitge.


Conclusión

La historia de Bellvitge revela cómo un territorio rural disperso en la Alta Edad Media evolucionó hasta convertirse en un núcleo habitado, con capilla propia, agricultura organizada y primeras familias consolidadas. Desde Amalvígia hasta la ermita de Bellvitge, estos siglos dejaron un legado histórico que aún podemos rastrear en Hospitalet de Llobregat y en los documentos medievales de la zona.





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