martes, 24 de febrero de 2026

Cruising en Bellvitge: el barrio que pocos conocen y casi nadie cuenta

 


Descubre los rincones discretos, los parques y los aparcamientos que guardan historias invisibles en un barrio lleno de vida que pocos ven de noche

El cruising en Bellvitge es una realidad que pocos se atreven a nombrar, pero que forma parte de la vida urbana del barrio. Esta práctica consiste en encuentros sexuales discretos entre adultos en espacios públicos o semi-públicos y surge históricamente de la necesidad de anonimato y de la falta de locales seguros para la comunidad LGBTQ+. Aunque muchos piensan que Bellvitge es solo un barrio familiar y tranquilo, algunos de sus rincones tienen otra vida, especialmente cuando cae la noche.


El Parque de Bellvitge, con sus caminos arbolados y zonas menos iluminadas, es uno de los lugares más citados en conversaciones informales. Allí, al anochecer, lo que durante el día son familias paseando y niños jugando se convierte en un espacio donde algunos adultos buscan discreción y anonimato.

De manera similar, los caminos que conectan con el Parc Ecològic y las rutas hacia el delta del río Llobregat son utilizados ocasionalmente como lugares de encuentro, gracias a su aislamiento relativo y la menor presencia de transeúntes.


El complejo deportivo Feixa Llarga, especialmente sus aparcamientos traseros fuera del horario de entrenamientos o partidos, también aparece en conversaciones de foros y redes sociales como un punto de tránsito discreto. La zona industrial y los límites con El Gornal, junto a las vías ferroviarias, son otros espacios periféricos que ofrecen cierta privacidad sin ser visibles desde las calles principales del barrio.



Otro punto importante es el aparcamientos junto al río Llobregat, cercano al Parking del Hospital de Bellvitge. Estos aparcamientos son amplios, accesibles y permiten desplazarse discretamente hacia los parques y rutas naturales cercanas. No son lugares “oficiales” para encuentros, pero se usan ocasionalmente, mostrando cómo los espacios urbanos se reinterpretan según las necesidades de quienes los habitan.

Es importante recalcar que Bellvitge no cuenta con saunas, bares LGBTQ+ ni clubes del ambiente; la vida social del colectivo se desarrolla principalmente en Barcelona, especialmente en el Gaixample. Esta ausencia de espacios propios explica por qué algunas personas recurrieron históricamente a parques, caminos y aparcamientos dentro del barrio para encuentros discretos.


El cruising puede incomodar, pero también habla de la manera en que los ciudadanos reinterpretan el espacio público y se adaptan a la falta de alternativas. No define al barrio, pero sí forma parte de su vida cotidiana y de su historia contemporánea, aunque pase desapercibido.

Bellvitge sigue siendo un barrio familiar y activo durante el día, pero al mismo tiempo tiene rincones con otra vida, historias que pocos conocen y que rara vez se mencionan. El barrio observa, calla y convive con estas realidades, demostrando que lo que pasa desapercibido también es parte de su memoria urbana.


Si recuerdas cómo han cambiado los parques, aparcamientos o caminos, o si quieres aportar contexto histórico y social sobre el barrio que pocos conocen, déjalo en los comentarios y ayudemos a construir juntos una memoria más completa y honesta de Bellvitge.


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