sábado, 28 de febrero de 2026

Presentación

 

Sobre el blog

Bellvitge: historia, memoria y transformación urbana

Bellvitgejose.blogspot.com es un blog didáctico dedicado a la historia del barrio de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat, y a su evolución social, urbana y humana dentro del área metropolitana de Barcelona.


Este espacio nace con una idea clara: explicar cómo un barrio que durante años fue considerado periferia, e incluso estigmatizado, se ha convertido en un lugar con identidad propia, fuerte cohesión social y orgullo vecinal. Bellvitge no es solo un conjunto de edificios; es el resultado de décadas de esfuerzo colectivo, luchas vecinales y transformación urbana.

A través de artículos accesibles y rigurosos, el blog aborda temas como:

  • los orígenes de Bellvitge y su crecimiento durante el desarrollismo,

  • la llegada de población inmigrante y la construcción de comunidad,

  • el papel clave del movimiento vecinal,

  • la importancia del Hospital Universitari de Bellvitge,

  • la evolución del transporte, la Gran Vía y las conexiones metropolitanas,

  • y la vida cotidiana del barrio a lo largo del tiempo.

Este blog está pensado como una herramienta educativa y divulgativa, útil tanto para estudiantes y docentes como para vecinos, curiosos y personas interesadas en la historia local y la geografía urbana. La historia de Bellvitge ayuda a comprender mejor la historia reciente de L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona y Catalunya.

Porque conocer el pasado de Bellvitge es también reconocer la dignidad, la lucha y la memoria de quienes lo han construido y lo siguen viviendo cada día.





Derechos de autor y uso de los contenidos

Los contenidos publicados en Bellvitgejose.blogspot.com (textos, imágenes, fotografías y materiales didácticos) están protegidos por derechos de propiedad intelectual. Queda prohibida su reproducción, distribución o publicación sin la autorización previa y por escrito del autor.

Si deseas citar, compartir o utilizar alguno de los contenidos relacionados con la historia de Bellvitge, la historia local de L’Hospitalet de Llobregat o la historia urbana de Barcelona, puedes ponerte en contacto conmigo para cualquier duda, comentario o solicitud.





Bienvenidas y bienvenidos a Bellvitgejose.blogspot.com, un espacio para conocer, comprender y valorar la historia del barrio de Bellvitge. Este blog está abierto a todas las personas que sienten curiosidad por la historia local, la memoria vecinal y la transformación urbana. Si has vivido, vives o simplemente te interesa Bellvitge, este también es tu lugar.

Porque la historia de un barrio se construye con hechos, pero también con personas.


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 ¡Vecinas y vecinos de Bellvitge!
¿Sabías que el nombre de nuestro barrio tiene casi 1.000 años de historia
Bellvitge no es solo un lugar donde vivimos… es un lugar con raíces profundas, memoria y tradición que merece ser recordado y celebrado.

Hace más de mil años, la tierra que hoy llamamos Bellvitge era propiedad de Amalvígia, una mujer visigoda que dio nombre al reguer d’Amalvígia y, con el paso del tiempo, a nuestro barrio tal y como lo conocemos hoy.


Ahora tenemos la oportunidad de rendirle homenaje a quien es, de hecho, origen histórico de Bellvitge. Hemos creado una petición en Change.org para que las instituciones locales apoyen la creación de un monumento o estatua a Amalvígia, un símbolo que represente nuestra historia, nuestra identidad y nuestro orgullo vecinal.



 ¿Por qué es importante?
- Porque Bellvitge tiene historia y merece visibilizarla.
- Porque Amalvígia fue una figura real que dio nombre a este  territorio.
-Porque una estatua puede ser un símbolo cultural y educativo para todos: vecinos, escuelas, visitantes y futuras generaciones.


Tu firma puede hacer la diferencia. Si creemos en nuestro barrio, si valoramos nuestra historia y si queremos construir una identidad fuerte para Bellvitge…
 ¡Firmemos juntos esta petición! 

🔗 Firma aquí 
 https://www.change.org/p/petici%C3%B3n-para-la-creaci%C3%B3n-de-un-monumento-a-amalvigia-origen-hist%C3%B3rico-de-bellvitge


Prostitución en Bellvitge y L’Hospitalet de Llobregat: historia, erotismo urbano y turismo sexual en la periferia de Barcelona (1960-2026)

 

Bellvitge al desnudo: cómo un barrio obrero se convierte en epicentro del sexo efímero durante el Mobile World Congress

Hablar de prostitución en Bellvitge y en L’Hospitalet de Llobregat es sumergirse en un capítulo de la historia local que rara vez se aborda en público, pero que ha sido parte de la vida cotidiana durante más de medio siglo.

Entre bloques de vivienda obrera, polígonos industriales, migraciones y transformaciones urbanísticas aceleradas, el sexo de pago se ha adaptado a cada época, tomando diversas formas: desde la prostitución callejera de los años 60 hasta la discreción digital y los pisos privados del siglo XXI, pasando por saunas, clubes, ferias eróticas y, más recientemente, la fiebre efímera del Mobile World Congress. Esta historia no solo habla de sexo: habla de pobreza, supervivencia, economía informal, poder, desigualdad y la capacidad de adaptación de una ciudad periférica frente a los cambios globales.



Bellvitge: los años de la periferia obrera y la economía de supervivencia

Anuncio real en una web de contactos: una mujer ofrece sus servicios desde un piso de Bellvitge. He cubierto la imagen con emojis, no para ocultar la realidad, sino para obligarnos a mirarla con otros ojos

Cuando Bellvitge comenzó a levantarse en los años 60, lo hizo con urgencia y sin planificación suficiente. Miles de familias trabajadoras llegaron desde Andalucía, Extremadura y otras regiones en busca de empleo en la industria barcelonesa. El barrio era un conjunto de bloques elevados sobre solares vacíos, calles de tierra y descampados sin alumbrado. En ese contexto, la prostitución apareció como una economía de supervivencia, discreta, dispersa y sin organización formal. Las carreteras que conectaban fábricas, polígonos industriales y el río Llobregat se convirtieron en puntos donde mujeres ofrecían servicios sexuales a cambio de dinero, muchas veces como única alternativa frente a la precariedad extrema.

Una nota recogida en la hemeroteca del diario El Noticiero de L’Hospitalet (1968) describía “problemas de orden público en descampados del barrio”, una expresión ambigua que aludía a la presencia de prostitución en la periferia. Un vecino de la época comentaba años después:

“Salíamos del turno de noche y, en la carretera, veías sombras. Nadie preguntaba. Bastante teníamos con llegar a fin de mes.”

Ese silencio, mezclado con discreción, marcó la primera etapa de la historia sexual de Bellvitge: invisibilizada, pero constante.



La transición democrática y la normalización silenciosa

Con la democracia y la consolidación urbana, Bellvitge se convirtió en un barrio residencial más estructurado, con calles asfaltadas, iluminación y servicios básicos. La prostitución callejera disminuyó, pero no desapareció; simplemente cambió de forma. Se desplazó hacia pisos, saunas y clubes en L’Hospitalet, que ofrecían discreción y facilidad de acceso.

En los años 80 y 90, la prensa local recogía pequeñas intervenciones policiales en pisos y saunas, describiéndolas como “problemas de convivencia” o “alteraciones del orden”. Aunque los titulares eran breves, las crónicas reflejaban un hecho constante: la actividad sexual remunerada continuaba, adaptándose a la ciudad en expansión. Una carta de lector en Diario de L’Hospitalet (1989) decía:

“No sabemos qué tipo de negocio es, pero la rotación de hombres a altas horas resulta evidente”.



FICEB y el erotismo institucionalizado


A finales de los 90, L’Hospitalet  de Llobregat se convirtió temporalmente en epicentro del erotismo europeo gracias al Festival Internacional de Cine Erótico de Barcelona (FICEB). Durante varios años, la ciudad albergó a miles de profesionales del cine adulto, productores y visitantes internacionales. Los hoteles se llenaban, los taxis no daban abasto y los restaurantes veían cómo el barrio se transformaba en un escenario efímero de erotismo comercial.

Reportajes televisivos de la época mostraban largas colas, promociones provocativas y entrevistas a profesionales del sector. Una vecina comentaba:

“Nunca había visto tanta gente distinta en el barrio. Era como si hubieran traído otro mundo”.

El festival, aunque desapareció, dejó un legado simbólico: L’Hospitalet, tradicionalmente considerada una ciudad obrera y familiar, aparecía en el mapa internacional del erotismo, generando debate, curiosidad y cierta polémica.



Saunas, pisos y geografía del erotismo urbano

Entre los años 90 y 2000, las saunas, locales de masajes y pisos privados se consolidaron como espacios discretos para el sexo de pago. Algunos funcionaban como centros legales de bienestar, pero su función real era más ambigua. Investigaciones periodísticas y comentarios vecinales apuntaban a intercambios sexuales remunerados en estos locales. La ambigüedad de estos espacios refleja un fenómeno común en la periferia: coexistencia de ocio sexual consentido y economía sumergida, invisibilizada pero persistente.

Vecinos recordaban cómo, en determinadas calles, los timbres sin nombre y el trasiego constante de visitantes masculinos eran señales de actividad constante, sin necesidad de grandes titulares.


La digitalización y la prostitución invisible

Con la llegada de internet y la mensajería instantánea, la prostitución dejó de depender del espacio físico visible. Pisos privados, portales de contactos y aplicaciones móviles se convirtieron en el principal canal de promoción y contacto. Sin embargo, aún persisten rastros físicos: los anuncios en parabrisas de coches y farolas que ofrecen “masajes relajantes”, “relax total”, “citas discretas” o el célebre “final feliz”. Durante todo el año son discretos, pero durante eventos internacionales, su presencia se multiplica, generando visibilidad y polémica.



Mobile World Congress: el auge temporal de la economía sexual

La valla publicitaria en la entrada de Barcelona de Apricots, la empresa de prostitución . 


El Mobile World Congress, celebrado en la Fira Gran Via de L’Hospitalet, ha introducido una nueva dimensión en la prostitución urbana. Durante una semana, la ciudad se transforma: hoteles llenos, restaurantes abarrotados y tráfico constante. Pero también surge una economía sexual efímera, altamente visible y organizada.

Según reportes de varios medios, la industria del sexo en Barcelona se prepara estratégicamente para el MWC, incluso contratando personal extra y atrayendo trabajadoras sexuales desplazadas de otras ciudades
Un reportaje que describe cómo durante el congreso hasta 200 trabajadoras sexuales acuden a Barcelona exclusivamente para ese evento, que la clientela aumenta y que se observan folletos y publicidad de servicios en las zonas cercanas.

Diversos reportajes internacionales han documentado cómo grandes ferias tecnológicas incrementan la demanda de acompañantes y servicios sexuales. En L’Hospitalet de Llobregat , taxistas, trabajadores hoteleros y vecinos coinciden: el Mobile altera el ritmo cotidiano. Reservas de última hora, contactos por aplicaciones, tarjetas de “masajes” bajo los parabrisas y la llegada de trabajadoras sexuales desde toda España y Europa evidencian la dimensión del fenómeno.

Un recepcionista de hotel entrevistado por El Periódico (2019) explicó:

“No preguntamos qué hacen, solo notamos que durante el Mobile hay más movimientos y solicitudes especiales”.

Una vecina de Bellvitge comentaba:

“Durante esos días los coches amanecen con tarjetas bajo el limpiaparabrisas. Antes no pasaba. Es algo que todos vemos, pero pocos comentan en público”.



Fiestas privadas, pisos y economía de lujo

Además de pisos y anuncios, durante el Mobile se organizan fiestas privadas donde se contratan acompañantes para eventos de alto nivel. 

Un reportaje que describe cómo durante el congreso hasta 200 trabajadoras sexuales acuden a Barcelona exclusivamente para ese evento, que la clientela aumenta y que se observan folletos y publicidad de servicios en las zonas cercanas.

No dejan rastro en la vía pública, pero forman parte de la economía sexual asociada al poder corporativo y al anonimato que ofrecen los congresos internacionales. La discreción y el dinero se combinan en un escenario efímero que desaparece al terminar el evento, dejando tras de sí curiosidad, controversia y, para muchos, opiniones encontradas sobre moral, libertad y explotación.



Conflictos vecinales y trata de personas

A lo largo de los años, los conflictos vecinales han girado sobre la convivencia: tránsito constante de desconocidos, ruido nocturno y sensación de inseguridad. 
Al mismo tiempo, operaciones policiales han desmantelado redes de trata de personas que utilizaban pisos para explotación sexual, recordando que no toda prostitución es voluntaria. La frontera entre autonomía, supervivencia y explotación sigue siendo un tema de debate complejo.




El deseo también tiene código postal: y a veces pone Bellvitge

Bellvitge y L’Hospitalet de Llobregat  no son una excepción: son el espejo incómodo de una ciudad global que consume en silencio lo que condena en público. Mientras navegamos por páginas de contactos y anuncios de “masajes”, nombres de barrios como Bellvitge aparecen una y otra vez, convertidos en reclamo digital, en geografía del deseo, en negocio disfrazado de anonimato.

La paradoja es brutal: la mujer que se anuncia en una web puede cruzarse contigo en el ascensor, saludarte con una sonrisa o ayudarte con la compra. Puede ser tu vecina, la más amable del rellano, la que riega las plantas en verano o te guarda un paquete cuando no estás. La ciudad real no es la de los titulares, sino la de las vidas que conviven puerta con puerta, sin etiquetas visibles.

Ese es el vértigo que incomoda y fascina: descubrir que lo que se vende como escándalo forma parte del tejido cotidiano. Que el deseo, el dinero y la supervivencia comparten escalera. Que la moral pública se deshace frente a la normalidad privada.

Quizá la verdadera pregunta no sea quién ejerce, quién consume o quién mira hacia otro lado. Quizá la pregunta sea por qué seguimos fingiendo sorpresa ante una realidad que lleva décadas llamando a nuestra puerta.

Y tal vez, cuando cerremos esta página, miremos el pasillo de nuestro edificio con otros ojos.

Hablar de ello genera polémica, provoca debate y obliga a reflexionar: ¿ qué significa vivir en una ciudad globalizada, periférica y diversa? ¿Cómo se convive con realidades incómodas, visibles en privado pero silenciadas en público? Reconocer esta historia no degrada la ciudad, sino que la hace más honesta, compleja y fascinante.












💬 ¿Te habían contado alguna vez esta historia?
Si conoces tradiciones, relatos familiares o curiosidades sobre el pasado de Bellvitge, la Provençana o L’Hospitalet, te invito a compartirlas en los comentarios. La historia local sigue viva mientras se cuenta.

miércoles, 25 de febrero de 2026

Bellvitge, 2026: los chinos y el nuevo mapa del comercio del barrio

 

Del bar de toda la vida al nuevo comercio chino: continuidad, cambio y futuro en Bellvitge .


Caminar hoy por Bellvitge y por otros rincones de L’Hospitalet de Llobregat es caminar entre recuerdos. Muchos aún podemos señalar dónde estaba el Bar Restaurant  del  Galán , o En la Esquinita te Espero  o tantos otros  , la mercería de la señora Carmen o aquel “todo a cien” donde comprábamos desde pilas hasta cubos de plástico. Sin embargo, si uno levanta la vista en 2026, los rótulos han cambiado, las persianas suben con otros horarios y, muy a menudo, los nuevos propietarios tienen acento chino. No es algo repentino ni fruto de una conspiración, sino el resultado de un proceso silencioso que lleva décadas transformando el comercio local.

Pequeños locales de todo a cien modernizados, ahora gestionados por familias chinas. Siguen siendo puntos de referencia para vecinos que buscan productos baratos y prácticos .

Un bazar multiprecio que ha reemplazado al antiguo “todo a 100”. Mismo espíritu de barrio, precios ajustados y artículos que todos necesitamos a diario.


A finales del siglo XX, Bellvitge vivió la llegada masiva de los bazares conocidos como “todo a cien”. Aquellos negocios marcaron una época: precios bajos, jornadas interminables y familias enteras detrás del mostrador. Con el tiempo, muchos de esos bazares desaparecieron, pero no significó la retirada de sus dueños. Simplemente entendieron antes que nadie que el barrio cambiaba. Donde antes se vendían objetos baratos, ahora se ofrecen servicios: peluquerías, salones de uñas, estética exprés, pequeños supermercados o bares reabiertos con reformas rápidas y funcionales.

Un bar de toda la vida que hoy funciona bajo nueva gestión. Cambia el nombre y la cara detrás de la barra, pero el café de cada mañana sigue siendo el mismo


Otro ejemplo de cómo persianas que antes se bajaban ahora se levantan rápido. Reformas exprés, trabajo familiar y continuidad para mantener viva la vida del barrio.

Estos son solo algunos ejemplos visibles. El comercio cambia de manos, pero el servicio sigue ahí: cafés servidos al amanecer, persianas que se levantan cada día y vecinos que siguen encontrando lo que necesitan.

Solo he recogido algunos ejemplos de bares que han cambiado de manos en Bellvitge. Detrás de cada persiana levantada hay horas de trabajo, reformas rápidas y la voluntad de seguir dando vida al barrio .
No es una lista completa, solo una mirada a pie de calle. Bellvitge continúa transformándose sin hacer ruido, negocio a negocio, familia a familia.
Fruterías de proximidad que continúan donde otras cerraron. Nuevos acentos, mismos vecinos, y la fruta de cada día que nunca falta en la mesa de Bellvitge.


Este cambio no es casual. Coincide con la jubilación de muchos comerciantes históricos y con una realidad incómoda: sus hijos no quieren continuar el negocio familiar. Mantener un bar o una tienda tradicional implica horarios duros, márgenes ajustados y una dedicación total que pocas generaciones jóvenes están dispuestas a asumir. Ahí es donde entran nuevas familias emprendedoras que ven oportunidades donde otros ven finales.

Uno de los fenómenos más visibles en Bellvitge es el traspaso de bares de toda la vida a familias chinas. La escena se repite: cierre por jubilación, cartel de “se traspasa”, semanas de incertidumbre… y de pronto, obras rápidas, pintura fresca y reapertura. Algunos vecinos hablan de maletines de dinero o compras al contado, pero la realidad suele ser mucho más terrenal. Estas familias trabajan con ahorros conjuntos, apoyo entre parientes y sistemas de crédito comunitario. No es raro que varios miembros contribuyan a la inversión inicial, ni que ellos mismos ejecuten las reformas para abaratar costes. Esa capacidad de hacer mucho con poco explica por qué un local puede transformarse en cuestión de días.

También se ha hablado del papel de los bancos. En ciudades como Barcelona operan entidades financieras chinas que ofrecen servicios a empresarios de su comunidad, pero la mayoría de pequeños negocios siguen financiándose mediante ahorro familiar, préstamos entre conocidos o créditos de bancos españoles tradicionales. No hay pruebas de prácticas generalizadas irregulares; sí existe una cultura de apoyo mutuo que reduce la dependencia del crédito bancario convencional.

En los últimos años ha aparecido un fenómeno nuevo en el barrio: pequeños grupos de bares que, sin ser franquicias oficiales, pertenecen a una misma familia o red. Comparten proveedores, simplifican cartas y mantienen precios ajustados. Este modelo permite sobrevivir en un contexto donde el bar independiente lo tiene cada vez más difícil. Para el cliente habitual, el cambio es casi imperceptible: el café sigue costando lo mismo y la persiana sigue subiendo cada mañana.

Centros de uñas que han aparecido en pequeños locales antes vacíos. Un negocio discreto, constante y cada vez más presente en las calles de Bellvitge  y  L’Hospitalet  de Llobregat .


Al mismo tiempo, el paisaje comercial se ha llenado de peluquerías y salones de uñas regentados por emprendedores chinos. Estos negocios responden a una demanda creciente de servicios rápidos y asequibles, especialmente en barrios densamente poblados como Bellvitge. Donde antes había un bazar, ahora hay un espacio de estética que funciona sin descanso, adaptado a los horarios reales de los vecinos.

En las conversaciones de calle se escucha a veces que “se están quedando con todo el barrio”. Pero el comercio no entiende de nacionalidades, sino de continuidad. Cuando un negocio cierra y nadie local quiere asumir el riesgo, alguien lo hará. En Bellvitge no ha habido una sustitución forzada, sino una ocupación del vacío comercial que otros dejaron. Y conviene subrayar un hecho: hablamos de una comunidad que se ha adaptado sin generar conflictividad destacable, que paga impuestos, da servicio y mantiene vivas calles que de otro modo acumularían persianas bajadas.


Bellvitge siempre ha sido un barrio de llegada: primero de migrantes del resto de España, después de nuevas comunidades internacionales. Lo que vemos hoy no es una invasión, sino otra etapa de esa historia. Cambian los nombres en los rótulos, cambian los acentos tras la barra, pero el barrio sigue respirando vida.

Quizá dentro de veinte años, cuando volvamos a mirar estas calles, entenderemos que no asistíamos a una pérdida, sino a una transformación inevitable. Porque Bellvitge no pierde su esencia: la reinventa. Y en esa reinvención, muchos vecinos coinciden en algo que se repite en conversaciones de portal y de bar: el buen concepto que se tiene de quienes han llegado para emprender. Se les reconoce como trabajadores incansables, amables en el trato y, en general, poco problemáticos, cualidades que han facilitado una convivencia tranquila y una integración silenciosa en la vida cotidiana del barrio.

Al final, más que sustituir lo que había, están sosteniendo persianas que, de otro modo, habrían quedado bajadas. Y quizá esa sea la verdadera continuidad de Bellvitge: un barrio que sigue adelante gracias a quienes deciden apostar por él.










💬 ¿Te habían contado alguna vez esta historia?
Si conoces tradiciones, relatos familiares o curiosidades sobre el pasado de Bellvitge, la Provençana o L’Hospitalet, te invito a compartirlas en los comentarios. La historia local sigue viva mientras se cuenta.


martes, 24 de febrero de 2026

Cruising en Bellvitge: el barrio que pocos conocen y casi nadie cuenta

 


Descubre los rincones discretos, los parques y los aparcamientos que guardan historias invisibles en un barrio lleno de vida que pocos ven de noche

El cruising en Bellvitge es una realidad que pocos se atreven a nombrar, pero que forma parte de la vida urbana del barrio. Esta práctica consiste en encuentros sexuales discretos entre adultos en espacios públicos o semi-públicos y surge históricamente de la necesidad de anonimato y de la falta de locales seguros para la comunidad LGBTQ+. Aunque muchos piensan que Bellvitge es solo un barrio familiar y tranquilo, algunos de sus rincones tienen otra vida, especialmente cuando cae la noche.


El Parque de Bellvitge, con sus caminos arbolados y zonas menos iluminadas, es uno de los lugares más citados en conversaciones informales. Allí, al anochecer, lo que durante el día son familias paseando y niños jugando se convierte en un espacio donde algunos adultos buscan discreción y anonimato.

De manera similar, los caminos que conectan con el Parc Ecològic y las rutas hacia el delta del río Llobregat son utilizados ocasionalmente como lugares de encuentro, gracias a su aislamiento relativo y la menor presencia de transeúntes.


El complejo deportivo Feixa Llarga, especialmente sus aparcamientos traseros fuera del horario de entrenamientos o partidos, también aparece en conversaciones de foros y redes sociales como un punto de tránsito discreto. La zona industrial y los límites con El Gornal, junto a las vías ferroviarias, son otros espacios periféricos que ofrecen cierta privacidad sin ser visibles desde las calles principales del barrio.



Otro punto importante es el aparcamientos junto al río Llobregat, cercano al Parking del Hospital de Bellvitge

Estos aparcamientos son amplios, accesibles y permiten desplazarse discretamente hacia los parques y rutas naturales cercanas. No son lugares “oficiales” para encuentros, pero se usan ocasionalmente, mostrando cómo los espacios urbanos se reinterpretan según las necesidades de quienes los habitan.

Es importante recalcar que Bellvitge no cuenta con saunas, bares LGBTQ+ ni clubes del ambiente; la vida social del colectivo se desarrolla principalmente en Barcelona, especialmente en el Gaixample. Esta ausencia de espacios propios explica por qué algunas personas recurrieron históricamente a parques, caminos y aparcamientos dentro del barrio para encuentros discretos.


El cruising puede incomodar, pero también habla de la manera en que los ciudadanos reinterpretan el espacio público y se adaptan a la falta de alternativas. No define al barrio, pero sí forma parte de su vida cotidiana y de su historia contemporánea, aunque pase desapercibido.

Bellvitge sigue siendo un barrio familiar y activo durante el día, pero al mismo tiempo tiene rincones con otra vida, historias que pocos conocen y que rara vez se mencionan. El barrio observa, calla y convive con estas realidades, demostrando que lo que pasa desapercibido también es parte de su memoria urbana.


Si recuerdas cómo han cambiado los parques, aparcamientos o caminos, o si quieres aportar contexto histórico y social sobre el barrio que pocos conocen, déjalo en los comentarios y ayudemos a construir juntos una memoria más completa y honesta de Bellvitge.


miércoles, 18 de febrero de 2026

Crearemos entre todos esta ruta turística e histórica. ¿Te apuntas?

 


Crearemos entre todos la ruta turística e histórica de Bellvitge: ¿te apuntas?

Hoy he presenciado una escena que me ha hecho mirar el barrio con otros ojos. Un grupo de personas de Barcelona y de L'Hospitalet de Llobregat recorría tranquilamente las calles de Bellvitge. Caminaban despacio, deteniéndose en plazas, bloques de viviendas y rincones que, a primera vista, podrían parecer cotidianos. Sin embargo, lo que estaban haciendo iba mucho más allá de un simple paseo: estaban descubriendo la historia del barrio.

El guía explicaba cómo Bellvitge pasó de ser una zona de huertas y marismas a convertirse, en pocas décadas, en un barrio levantado para acoger a miles de familias trabajadoras llegadas de distintos puntos de España. Hablaba de los primeros años sin servicios básicos, de las luchas vecinales para conseguir escuelas, centros de salud, transporte y zonas verdes, y de cómo la organización colectiva logró transformar el entorno y mejorar la calidad de vida.

Aquella escena me hizo reflexionar sobre la idea de turismo. No todo el patrimonio está en los grandes monumentos; también existe un patrimonio social y urbano que explica cómo se construyen las ciudades y cómo las personas crean comunidad. Bellvitge es un ejemplo claro de ello.

Por eso, desde este blog, quiero proponer la creación de un recorrido histórico y turístico por Bellvitge. Me gustaría que no fuera solo una propuesta personal, sino un proyecto compartido. Invito a todos los vecinos, vecinas y lectores a participar: aportar recuerdos, señalar lugares significativos y ayudar a construir un itinerario que refleje la memoria colectiva y la identidad del barrio.

Este será un punto de partida para mirar nuestras calles con otros ojos y reconocer que también cuentan una historia que merece ser conocida, recorrida y compartida.


Crearemos entre todos esta ruta turística e histórica. ¿Te apuntas?


martes, 10 de febrero de 2026

Espacio guardado


Pequeñas historias de la vida cotidiana en Bellvitge

 



La memoria del barrio contada por sus vecinos

Bellvitge no solo se explica con fechas, planos urbanísticos o grandes acontecimientos. Bellvitge se entiende a través de sus pequeñas historias cotidianas, esas que viven en la memoria de quienes han habitado el barrio desde sus inicios.

Esta entrada no está terminada.
Ni quiere estarlo.

La idea es que esta página la construyamos entre todos, con los recuerdos de los vecinos y vecinas de Bellvitge y de L’Hospitalet de Llobregat. Yo solo pongo el punto de partida.



Tiendas de barrio que ya no están

Las tiendas históricas de Bellvitge fueron algo más que comercios. Eran lugares de encuentro, de conversación, de confianza. La panadería, la frutería, la mercería, el colmado… muchas han desaparecido, pero siguen muy presentes en la memoria del barrio.



Bares míticos de Bellvitge

Los bares antiguos de Bellvitge formaron parte de la vida social del barrio. Espacios donde se jugaba al dominó, se hablaba de fútbol, se comentaban las noticias y se compartían historias del día a día. Algunos siguen abiertos, otros cerraron hace años, pero todos dejaron huella.



Juegos infantiles en las calles

Antes de los parques tal como los conocemos hoy, la calle era el territorio de la infancia. Los juegos infantiles en Bellvitge se desarrollaban entre aceras, plazas y descampados: la pelota, la goma, la rayuela, las canicas. Una forma de vivir el barrio que hoy se recuerda con nostalgia.



Oficios desaparecidos

Bellvitge también fue escenario de oficios que ya no existen o que han cambiado por completo: el afilador que recorría las calles, el barbero de barrio, el sastre, el repartidor, el vendedor ambulante. Oficios que formaban parte del paisaje cotidiano.



🗣️ Esta página la haces tú

Esta entrada está pensada para crecer con vuestras aportaciones.
Los comentarios de los lectores se irán incorporando al texto, ampliando esta memoria colectiva del barrio.

Puedes participar contando:

  • Recuerdos de tiendas de barrio de Bellvitge

  • Nombres e historias de bares míticos o desaparecidos

  • Juegos de infancia en calles, plazas o bloques

  • Oficios antiguos que recuerdes

  • Cualquier anécdota de la vida cotidiana en Bellvitge o L’Hospitalet de Llobregat

No importa si el recuerdo es pequeño.
Las pequeñas historias son las que construyen la gran historia del barrio.




📌 Esta entrada permanecerá abierta y en constante actualización, incorporando los recuerdos y testimonios de quienes quieran participar.