Introducción: reconstruir una memoria colectiva .
No viví personalmente los primeros años de Bellvitge. Lo que sigue no es un recuerdo propio, sino una reconstrucción a partir de lecturas, archivos municipales, hemerotecas y, sobre todo, de lo que han contado quienes sí estuvieron allí. Vecinos y vecinas que llegaron cuando el barrio apenas era un conjunto de bloques rodeados de barro y solares vacíos.
Este texto intenta respetar esas voces y situarlas en su contexto histórico, para que el lector pueda entender , y sentir , cómo fue vivir en Bellvitge entre 1965 y 1975.
Llegar a un lugar que aún no era un barrio
Quienes llegaron a Bellvitge en los años sesenta coinciden en una idea: no llegaron a un barrio, llegaron a un lugar en construcción. Los testimonios recogidos hablan de prisas, mudanzas improvisadas y una sensación constante de provisionalidad.
"Cuando llegamos no había nada, solo bloques y barro", recordaba un vecino en una entrevista recogida años después. Bellvitge empezaba a llenarse de familias jóvenes, muchas procedentes de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha o Aragón, atraídas por el trabajo industrial del área metropolitana de Barcelona.
Para muchas de ellas, Bellvitge significó algo muy concreto: dejar atrás habitaciones realquiladas, barracas o pisos compartidos y acceder, por primera vez, a una vivienda propia.
Antes de los bloques: huertas, agua y desconfianza
Detalle de un plano de principios del siglo XX, donde se acontece las acequias que pasaban por Bellvitge.Los archivos y la memoria oral coinciden en que, antes de la urbanización, el terreno era agrícola. Huertas, acequias y campos de regadío marcaban el paisaje. El río Llobregat se desbordaba con frecuencia y las inundaciones formaban parte de la normalidad.
Por eso, según recuerdan vecinos antiguos de L’Hospitalet, muchos dudaban de que aquel lugar fuera adecuado para vivir. "Decían que aquello no aguantaría, que estaba hecho sobre barro", se repetía en los relatos. Aun así, la necesidad de vivienda pesó más que el miedo.
Los primeros pisos: entre el orgullo y la precariedad
Microescena : el día de la mudanza
Folletos de propaganda para venta de pisos de Bellvitge ( 1966)Varios testimonios coinciden en la imagen del primer día. Colchones apoyados en la pared, cajas de cartón, bolsas de ropa y niños correteando sin saber muy bien dónde estaban. "No teníamos muebles todavía", recordaba una vecina, "pero esa noche dormimos en el suelo y fue la primera vez que sentimos que aquello era nuestro".
Los primeros pisos de Bellvitge eran modestos.
Bellvitge,prensa,12 de Noviembre de 1967."yo particularmente creo que la Cooperativa de viviendas de Bellvitge gasto ,mucho dinero en promocionarse en los medíos ".En varios testimonios aparece una imagen repetida: el olor a cemento fresco mezclado con el de los guisos que empezaban a cocinarse en las nuevas cocinas. "Aún olía a obra", recordaba un vecino, "pero ya era casa". Pequeños, funcionales, con acabados sencillos y ascensores que no siempre funcionaban. Pero los testimonios coinciden en el sentimiento de orgullo que supuso entrar por primera vez en una casa propia.
"Era pequeño, pero era nuestro", explicaba una vecina en un reportaje de prensa local. Tener baño propio, agua corriente y una puerta que cerrar al final del día era un salto enorme para muchas familias trabajadoras.
En unas obras que se realizaban en los calles de Bellvitge, sufrió un accidente de trabajo el obrero Antonio Regadera Cabrera, quien falleció a consecuencia de las heridas sufridas ( 27 de Octubre de 1965)
Al bajar a la calle, sin embargo, la realidad era dura: calles sin asfaltar, solares vacíos, obras constantes y una sensación clara de aislamiento.
La vida cotidiana según quienes la vivieron
Microescena: una tarde cualquiera
El estanco y el bar, dos de los primeros comercios. Foto: AVV (1968 ).Según varios relatos, al caer la tarde el barrio cambiaba de ritmo. Los hombres volvían del trabajo, los niños seguían jugando y las mujeres charlaban apoyadas en las barandillas. "Se oían radios, conversaciones y risas", recordaba una vecina, "aunque estuviéramos cansados, el barrio no se apagaba".
Construcción de bloques en Bellvitge ( NO-DO 1967)
La documentación y los relatos orales dibujan una vida cotidiana marcada por el trabajo y el cansancio. Muchos hombres trabajaban en fábricas, talleres o en la construcción. Las jornadas eran largas y los desplazamientos complicados.
Mujeres comprando en el primer supermercado del barrio. Foto: No-Do, 1967.Las mujeres sostuvieron buena parte del día a día del barrio. Además del trabajo doméstico, muchas cosían en casa, limpiaban o trabajaban en fábricas. Según recuerdan algunas vecinas, "el barrio se aguantaba gracias a la ayuda entre mujeres".
1970. Ermita de Bellvitge. Las hermanas Teodora (de frente) y Montserrat (de espaldas) y el sr. Tomás que inició el aprendizaje del baile de sardanas en el barrio.
La calle se convirtió en el principal espacio de convivencia.
En 1969 se construyen en Bellvitge los primeros locales comerciales donde se empiezan a albergar los primeros supermercados.
Anuncio en prensa "sea propietario de su propia vivienda por 295.000 ptas",(26 Enero 1969).
Algunos vecinos recuerdan el sonido constante de las obras, martillos, camiones y grúas, mezclado con las voces de los niños jugando y las radios encendidas en las ventanas. Por la tarde, el barrio tenía un ruido propio, un murmullo continuo de vida compartida. Los niños jugaban entre bloques y descampados. Los vecinos se conocían, se ayudaban y compartían problemas, creando una red de solidaridad espontánea.
🧩 Voces de los primeros años de Bellvitge
“Cuando llegamos no había nada. Ni tiendas, ni escuelas. Solo bloques " .
es y barro. Pero nos conocíamos todos.”
— Vecina llegada en 1966“Los niños jugaban en los descampados todo el día. No teníamos parques, pero tampoco coches.”
— Testimonio recogido en prensa local“Si no nos movíamos nosotros, no venía nadie. Aprendimos a reclamar aquí.”
— Antiguo miembro de la asociación de vecinos
Concepción Badenas Follana llegó a Bellvitge en octubre de 1968. Recuerda un barrio con muy pocas tiendas de comestibles, precios altos y un servicio médico totalmente desbordado, donde niños y adultos compartían sala mientras los médicos intentaban atender a todos.
Un barrio sin servicios
1970, enero, caravana hacia la ermita a recibir al paje de los reyes magos, “Ben-Bell”. Foto: parroquia Virgen de Bellvitge. Se ve la acequia junto al calle.Foto realizada en la avda. Europa 20-40 sobre el año 1970-71 con el famoso cartel "Esta pasando por Bellvitge", (foto-Jaume Peñarroya).Revista "Destino" Bellvitge inundado (10 de Febrero de 1971).
A finales de los años sesenta, Bellvitge contaba ya con miles de habitantes, pero los servicios eran escasos.
Los testimonios hablan de colas largas, de esperas, del cansancio acumulado. "Todo costaba tiempo", explicaba una vecina. El tiempo para ir a comprar, para llevar a los niños a la escuela, para llegar al trabajo. Los archivos municipales y la prensa de la época recogen que:
Faltaban escuelas suficientes
La atención sanitaria era limitada
El transporte público era insuficiente
Algunos niños asistían a clases en barracones o locales improvisados. Cuando alguien enfermaba, el desplazamiento a otros barrios era habitual. Estas carencias aparecen una y otra vez en los testimonios recogidos.
El despertar vecinal
Microescena: una reunión improvisada
Talleres Bellvitge, desde 1970 ofreciendo atención a un sector de la población que necesita trabajo y actividad en el barrio como la que se propicia desde diferentes entidades .Algunos vecinos recuerdan reuniones pequeñas, casi improvisadas. Una escalera, un local prestado, sillas traídas de casa. "Éramos pocos y hablábamos bajito", explicaba un antiguo vecino, "pero ya sabíamos que si no hacíamos algo juntos, nadie lo haría por nosotros".
Durante los primeros años del barrio, la línea del ferrocarril actuaba como una auténtica frontera física entre Bellvitge y el Gornal. No existían pasos habilitados ni accesos seguros para los peatones, lo que dificultaba enormemente la movilidad cotidiana de los vecinos. (1973)
Bellvitge a 8 minutos de la Plaza España... decía la propaganda. Una hora la realidad, al medir el tiempo no se tuvo en cuenta el estado de insuficiencias de las vías de salida, ni el estado de la Gran Vía durante gran parte del día, los embotellamientos que por esta causa sucedía, la escasez de los medios de transporte etc.
Durante unos años Bellvitge se convierte en el vertedero de escombros de Barcelona para llenar un volumen de tierra que permita levantar la cota del calle unos 2 m. por encima del nivel de los terrenos agrícolas . ( 1974 ).
La falta de servicios y la sensación de abandono institucional provocaron una respuesta colectiva. A principios de los años setenta empiezan a aparecer asociaciones de vecinos y comisiones de barrio.
"Nos dimos cuenta de que si no reclamábamos juntos, no vendría nada", explicaba un antiguo activista vecinal en una entrevista posterior. Las reuniones se celebraban en parroquias, locales y, a veces, en escaleras de vecinos.
Todo esto ocurría aún bajo la dictadura franquista, lo que daba a estas iniciativas un carácter valiente y, en ocasiones, arriesgado.
El Hospital de Bellvitge: un cambio real
Hospital Universitari de Bellvitge, 1972 (archivo Tot L’Hospitalet)La construcción del Hospital de Bellvitge, iniciada en 1970 y finalizada en 1972, aparece en muchos relatos como un punto de inflexión.
Algunos recuerdan las luces del hospital por la noche, visibles desde lejos, como un nuevo punto de referencia en un barrio aún joven. "Por primera vez parecía que Bellvitge estaba en el mapa", contaba un vecino.
Los difíciles comienzos de un hospital que hoy en día está considerado como unos de los 3 mejores hospitales de España.(1972)."Cuando vimos levantar el hospital pensamos que, por fin, alguien se acordaba de nosotros", recordaba un vecino. El nuevo equipamiento mejoró la atención sanitaria, generó empleo y dio al barrio una centralidad que hasta entonces no tenía.
Bellvitge y el contexto de España
Los años 1965-1975 fueron también años de cambio en España. El desarrollismo económico convivía con una dictadura que limitaba derechos y libertades. La crisis del petróleo de 1973 afectó al empleo y a los salarios, algo que se notó especialmente en los barrios obreros.
Foto clandestina del caudillo en la residencia La Paz .Cuando Franco murió en 1975, Bellvitge ya era un barrio con experiencia organizativa. Muchos de los vecinos que habían participado en reivindicaciones locales se implicarían después en la vida democrática.
Mirar atrás desde hoy
Rambla Marina en Bellvitge (Hospitalet de LLobregat,1975)Hoy, al revisar documentos y escuchar a quienes vivieron aquellos años, aparece una idea constante: Bellvitge se hizo a sí mismo. No fue solo un proyecto urbanístico, sino una comunidad construida a base de esfuerzo, solidaridad y lucha cotidiana.
Manifestación de los vecinos de Bellvitge para que no se construyera el bloque de calle Portugal. (1975 )Este texto no pretende cerrar una historia, sino mantener viva una memoria que pertenece a sus vecinos y vecinas. Porque Bellvitge no solo se construyó con hormigón, sino con vidas.
📣 ¿Viviste el Bellvitge de aquellos años?
Niños jugando en el calle Portugal-foto Adela Sendra (1975)Esta entrada se ha construido a partir de archivos, hemerotecas y recuerdos compartidos. Pero la historia de Bellvitge no está cerrada ni completa.
Si viviste en Bellvitge entre 1965 y 1975, o si creciste escuchando esas historias en casa, tu recuerdo también forma parte de esta memoria colectiva.
Cualquier detalle cuenta: una anécdota, una imagen, una frase repetida en familia, una vivencia cotidiana.
Si quieres aportar tu testimonio, puedes hacerlo a través de los comentarios del blog o poniéndote en contacto conmigo. Bellvitge se construyó con muchas voces. Esta historia también es tuya.
Entrada elaborada a partir de archivos, hemerotecas y testimonios vecinales para el blog : Bellvitgejose.blogspot.com "de historia de Bellvitge – L’Hospitalet de Llobregat ".



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