
Bellvitge en 1971, era un barrio nuevo en un terreno viejo.
En 1971, Bellvitge era un barrio aún en construcción, levantado sobre antiguas tierras agrícolas del delta del Llobregat.
Era un lugar mal planificado, densamente construido y sin servicios suficientes.
Y lo más importante: situado en una zona históricamente inundable.
Recuperamos la crónica de un año que marcó un antes y un después en nuestra identidad.

Yo vine a vivir aquí cuando solo había dos bloques. Era todo campo.”
— Juliana Rodríguez, vecina de Bellvitge
El recuerdo de Juliana es sencillo, pero lo dice todo. Antes del hormigón, antes del barro, antes de las inundaciones… Bellvitge era campo abierto.
Trigo, alcachofas, tierra fértil y horizonte.
Luego llegaron los bloques.
Rápidos. Demasiado rápidos.
Y con ellos, miles de familias que, como Juliana, no solo vinieron a vivir…
vinieron a construir un barrio desde cero.
Contexto político y urbano en 1971
- España vive bajo la dictadura de Francisco Franco
- En L'Hospitalet de Llobregat:
- Alcalde designado por el régimen
- Sin participación vecinal
- Urbanismo basado en especulación y rapidez
Se construyen miles de viviendas sin:
- alcantarillado adecuado
- calles asfaltadas
- equipamientos básicos
El barrio crece más rápido que la ciudad.
Enero , verano de 1971: vivir entre barro
- Bellvitge ya tiene miles de vecinos
- Calles sin urbanizar
- Transporte escaso
- Obras constantes
El futuro Hospital Universitario de Bellvitge está en construcción.
Pero el contraste es brutal:
un gran hospital en obras… en medio de un barrio sin servicios.
La batalla del Plan Parcial: "¡No más bloques!"

Calle Portugal 56 , en Bellvitge (L´Hospitalet de Llobregat ) 1971
Fue el año del despertar vecinal. La constructora quería meter más pisos donde debían ir parques.
La movilización: Se recogieron miles de firmas y se celebraron asambleas masivas en las parroquias.
El hito: Los vecinos forzaron al Ayuntamiento a frenar el urbanismo salvaje. Sin esa unión de 1971, hoy Bellvitge no tendría sus zonas verdes actuales.
llenando el carro".
En los primeros años del nuevo barrio de Bellvitge, la agricultura aún convivía con los nuevos vecinos. Poco a poco, esta realidad iría desapareciendo.
La historia reivindicativa de Bellvitge es casi tan antigua como el propio polígono. Se trata de un barrio muy unitario desde el punto de vista estructural: viviendas similares , bloques y torres , una disposición urbana repetitiva y un notable aislamiento físico tanto respecto a L’Hospitalet como de Barcelona.
Las primeras reivindicaciones surgieron de forma espontánea y a partir de problemas muy concretos del día a día: la falta de panaderías, la escasez de comercios, la ausencia de transporte adecuado y, en general, la carencia de servicios básicos.
Foto realizada en la Avda. Europa 20-40 sobre el año 1970-71 con el famoso cartel "Esta pasando por Bellvitge ",( foto-Jaume Peñarrolla).
9 DE ENERO DE 1971
Algunos terrenos del barrio, de acuerdo con el Plan Parcial, fueron rellenados y elevados hasta dos metros para evitar inundaciones. Sin embargo, en otras parcelas, cuyos propietarios no realizaron estas obras, el terreno quedó a menor nivel, lo que provocó la formación de grandes lagunas cada vez que el río Llobregat se desbordaba.
Esta situación evidenciaba las carencias de planificación y las desigualdades dentro del propio desarrollo del barrio.
Los protagonistas de la lucha y de los avances que vendrían después fueron, sobre todo, los propios vecinos. Su organización y movilización marcaron el inicio de una conciencia colectiva basada en necesidades reales y compartidas. Como recordaba Antón Reventós, párroco de Nuestra Señora de Bellvitge en aquella época, el triunfo fue también el del sentido común: el de unas reivindicaciones justas que los vecinos supieron canalizar y defender.
El papel de la prensa y de los medios de comunicación resultó igualmente decisivo. La población veía reflejados sus problemas en diarios y reportajes, lo que reforzaba la sensación de que sus demandas eran legítimas. Poco a poco, se fue consolidando una conciencia colectiva: las reivindicaciones por un ambulatorio, escuelas o servicios básicos dejaron de ser peticiones aisladas para convertirse en una causa común asumida por todo el barrio.
ENERO DE 1971
El nuevo año arrancaba en Bellvitge y en L’Hospitalet de Llobregat con pequeñas conquistas que, vistas hoy, hablan de una ciudad que intentaba abrirse paso en medio de la rapidez y muchas veces la precariedad , con la que crecía.
En un edificio modesto, casi sin hacer ruido, se inauguraba la sección de Formación Profesional del colegio de deficientes. Para muchas familias era algo más que una noticia: era la promesa de un futuro posible para hijos que hasta entonces habían quedado al margen. Entre pasillos recién pintados y herramientas aún por estrenar, se respiraba una mezcla de ilusión y de responsabilidad.
A pocos kilómetros, otro gesto de comunidad tomaba forma. La Caja de Ahorros y Monte de Piedad impulsaba la apertura de un club de ancianos con biblioteca. Un espacio sencillo, pero necesario, donde los mayores podían encontrarse, leer el periódico, conversar y sentirse acompañados en una ciudad que cambiaba demasiado deprisa.
En medio del hormigón que avanzaba y de las grúas que no descansaban, enero de 1971 dejó dos escenas tranquilas pero profundas: la de quienes empezaban a aprender un oficio y la de quienes encontraban, al fin, un lugar donde compartir .
11 DE MARZO DE 1971
La tarde caía sobre Bellvitge cuando el arzobispo de Barcelona, el doctor González Martín, recorría sus calles todavía jóvenes, acompañado por el rector de una de las parroquias. No era una visita cualquiera: era un paseo entre bloques recién levantados, entre vecinos que aún se estaban conociendo, entre un barrio que buscaba identidad.
Durante el recorrido, el arzobispo se detuvo a hablar con la gente. Conversaciones breves, cercanas, de las que se tienen en la acera o junto a un portal. Miradas curiosas, saludos tímidos, preguntas sin respuesta clara sobre el futuro. Bellvitge, en 1971, era eso: una mezcla de esperanza y carencias.
Al llegar la tarde, el acto principal tomó forma. En el Colegio Padre Enrique de Ossó, de las Teresianas, se inauguraba la capilla. Allí, entre bancos sencillos y paredes todavía nuevas, González Martín pronunció unas palabras que resonaron más allá del momento:
“La educación privada no es un privilegio, constituye un derecho”.
Después, en un gesto solemne, consagró el altar. El silencio de la ceremonia contrastaba con el ruido de un barrio en construcción. Era, en cierto modo, un símbolo: mientras Bellvitge se levantaba entre cemento y prisas, también buscaba espacios para el recogimiento, la educación y la vida en común.
7 DE JUNIO DE 1971
En los primeros años del barrio, la Rambla Marina se perfilaba como el eje central de Bellvitge, un lugar donde la vida social y cultural comenzaría a tomar forma. Existía un ambicioso proyecto: construir entre cuatro y seis salas de cine, cada una con programación variada, lo que en la época se llamaría un sistema de multisalas. Con el paso del tiempo, sin embargo, la iniciativa se iría reduciendo, hasta quedarse finalmente en dos salas.
El 7 de junio de 1971, el constructor Alberto Izquierdo solicitó autorización para levantar dos edificios destinados a cines y locales comerciales en las parcelas L-37 y L-38 (números 140-158) de la Rambla Marina. De los dos edificios previstos, el segundo nunca se llegó a construir, mientras que el primero, tras varios retrasos, abriría sus puertas a finales de 1973 como el Cine Lumière, convirtiéndose en un punto de encuentro y ocio para los vecinos del barrio.
Este episodio muestra cómo, desde sus primeros años, Bellvitge buscaba consolidar espacios de vida social, combinando comercio, cultura y diversión en medio de un barrio que aún estaba en plena construcción.
La vida sin transporte: 965 firmas por un autobús
En junio de este año, una comisión entregó 965 firmas exigiendo transporte público decente.
Testimonio: "Teníamos que caminar hasta la Gran Vía para pillar cualquier bus que nos llevara a Barcelona o al centro de L'Hospitalet. En invierno y con el barro, era una tortura" — Paco, vecino del bloque 12.

Publicidad de la Inmobiliaria Ciudad Condal para la venta del edificio Caravelle,(17 Junio 1971).
SEPTIEMBRE DE 1971
En septiembre de 1971, comenzaron a funcionar en uno de los bajos del barrio las primeras clases de la escuela Mare de Déu de Bellvitge. Este inicio, modesto y con recursos limitados, representaba un paso fundamental para un barrio en pleno crecimiento, que necesitaba urgentemente servicios educativos para sus hijos.
Más tarde, la escuela se trasladaría al edificio actual, consolidándose como centro educativo de referencia en Bellvitge. En 2019, tras décadas de historia, pasó a denominarse oficialmente Escuela Bellvitge, manteniendo viva la memoria de sus orígenes y su vínculo con la comunidad.
Este hecho muestra cómo, a pesar de las carencias iniciales, los vecinos y las instituciones comenzaron a construir infraestructuras esenciales que sentarían las bases del barrio que conocemos hoy.
El misterio del "Hospital Rojo"
En 1971, la imponente silueta del Hospital Príncipes de España (hoy Hospital Universitario de Bellvitge) ya dominaba el horizonte. Aunque su nombre oficial rendía honores a los actuales reyes eméritos, en los círculos clandestinos, sindicales y entre muchos vecinos se le empezó a conocer como "El Hospital Rojo".
¿Por qué este apodo secreto? No era por el color de sus materiales, sino por la resistencia política. Durante 1971, la obra fue un hervidero de asambleas ilegales y huelgas de la construcción. Cientos de obreros (muchos vinculados a CCOO y al PSUC) luchaban por condiciones dignas bajo la vigilancia constante de los "grises" (la policía de la época). Llamarle "Hospital Rojo" era un acto de rebeldía vecinal frente a la imposición de los nombres oficiales del régimen.
6 de septiembre de 1971: huelga de obreros en la residencia de Bellvitge
El 6 de septiembre de 1971, Bellvitge fue testigo de una de las primeras movilizaciones laborales que marcaron la historia del barrio. La huelga afectó a los paletas que construían la residencia, tras el despido de cinco trabajadores que habían negociado con la empresa una serie de reivindicaciones relacionadas con horarios, salarios y condiciones de trabajo.
El conflicto se intensificó rápidamente: al día siguiente, el 7 de septiembre, la empresa despidió a 430 trabajadores. Sin embargo, la presión colectiva y la solidaridad entre los obreros y vecinos dio sus frutos, y el 8 de septiembre todos los trabajadores fueron readmitidos, reemprendiendo las negociaciones con la empresa.
Los trabajadores empezaron a plantear problemas y exigieron mejoras laborales que fueron sistemáticamente denegadas. Los despidos, las huelgas y la presencia de la policía se sucedieron repetidamente, hasta que finalmente se aceptaron gran parte de las mejoras solicitadas.
Este episodio muestra el papel activo de la Comisión del Barrio, que apoyó la huelga y se involucró en la defensa de los derechos de los trabajadores, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la comunidad de Bellvitge comenzó a organizarse y reclamar participación en asuntos que afectaban directamente a la vida diaria del barrio.
Para los vecinos y para quienes hoy visitamos Bellvitge, estas luchas no solo significaron mejoras laborales inmediatas, sino que también contribuyeron a forjar un sentido de solidaridad y participación ciudadana que sigue siendo una característica esencial de la vida comunitaria del barrio.
Trabajadores en lucha y despedidos en el hospital de Bellvitge -1971-

Imagen actual de uno de los lideres del movimiento obrero del Baix Llobregat Jaume Valls
Luchas obreras en Bellvitge y el Baix Llobregat: memoria de una época
Uno de los líderes obreros más recordados de la zona fue Jaume Valls Piulats, trabajador de la construcción, sindicalista y político, que organizaba asambleas para potenciar la solidaridad entre los trabajadores y que impulsó la mejora de las condiciones laborales en obras como la del Hospital de Bellvitge.
En aquella época (finales de los años 60 y principios de los 70) se trabajaba en condiciones muy duras: largas jornadas, muchas horas extras, salarios bajos y riesgos laborales constantes. Al construirse equipamientos tan importantes como el hospital, miles de trabajadores se organizaron en asambleas de obra y grupos sindicales clandestinos, ante la inexistencia de libertades sindicales bajo el franquismo.
Un conflicto que marcó una época
En una entrevista recuerda uno de esos episodios de lucha colectiva:
Durante una protesta por revisar horarios y salarios, alrededor de 80 trabajadores decidieron hacer una huelga simbólica de media hora. Aunque inicialmente fueron despedidos, la dirección de la obra vio que sin ellos no se avanzaba y tuvo que readmitirles, lo que supuso un primer triunfo: el reconocimiento de la fuerza colectiva del movimiento obrero.
Sin embargo, esto no fue bien recibido por la empresa y, unos días después, varios de los líderes ―personas que habían impulsado la iniciativa de lucha— fueron despedidos. La respuesta del resto de trabajadores fue volver a movilizarse: 700 obreros hicieron paro laboral sin trabajar, y alrededor de 400 policías ―incluidos los llamados “grises” de la dictadura— vinieron para cercar la residencia y presionar a los trabajadores. Finalmente, los obreros consiguieron volver al trabajo con el apoyo de sus compañeros que les llevaron a hombros hasta la puerta de la oficina, forzando a la empresa a aceptar sus reclamos.
De estas luchas surgieron mejoras concretas como la creación de un comedor con menú completo para los trabajadores, plazas de duchas y baños, así como un plus por trabajar en altura. No se consiguió todo por lo que lucharon (como las vacaciones o el pago de los días de paro), pero sí marcas que quedaron en la cultura laboral y social de la época.
Huelgas más amplias y el movimiento obrero en el Baix Llobregat
Estos conflictos no fueron hechos aislados. En el Baix Llobregat hubo varias huelgas generales entre 1974 y 1976 que implicaron a muchos sectores industriales y que pueden considerarse partes fundamentales de la construcción de derechos laborales en España.
Según investigaciones sindicales recientes, esas huelgas se extendieron más allá de las empresas concretas y llegaron a implicar a obreros, estudiantes y vecinos de toda la comarca, configurando un movimiento social que fue clave para consolidar el perfil sindical, social y democrático de la región.
Represión y resistencia
Antes de la democracia, cualquier forma de organización obrera era vista como peligrosa por el régimen franquista. Los dirigentes y participantes de estas luchas sufrían amenazas, represalias e incluso multas. En uno de los casos narrados, el gobernador civil multó a un trabajador por “instigar a los demás en asambleas”, sanción que años después fue perdonada, y los propios compañeros recogieron dinero para apoyar a quienes habían sido represaliados.
Este episodio muestra cómo, incluso dentro de la represión, la solidaridad entre trabajadores era una fuerza palpable que unía a la comunidad y les permitió construir espacios de libertad impensables en aquellos años.
Cartel de la Fiesta Mayor de Bellvitge, realizadas en Septiembre de 1971.
Septiembre de 1971: comienza la catástrofe
Entre el 18 y el 24 de septiembre:
- Lluvias torrenciales históricas
- Más de 300 mm en 24h en algunos puntos
- El río Llobregat alcanza uno de los mayores caudales del siglo
Resultado: desbordamiento masivo
20–21 de septiembre de 1971: Bellvitge bajo el agua
📺 Aquí tienes la prueba histórica en vídeo:
Inundaciones en el Baix Llobregat (1971) – Archivo TVELo que pasó (confirmado por prensa y archivos)
- El Llobregat se desborda y cubre todo el delta
-
Afecta a:
- Hospitalet
- Cornellà
- El Prat
- Martorell
Según La Vanguardia:https://www.lavanguardia.com/local/baix-llobregat/20211012/7783543/inundaciones-1971-cuando-el-rio-llobregat-arraso-todo.html?utm_source
- Fue la mayor crecida reciente del río
- Afectó a miles de viviendas
- Paró fábricas y transporte
Bellvitge: el impacto directo
Según el Archivo Municipal:
- El agua llega hasta el segundo piso en algunos bloques
- Todo el barrio queda anegado
- El hospital en obras queda rodeado como una isla

El Hospital Universitario de Bellvitge:
- Estaba en construcción
- Queda completamente aislado por el agua
- Las obras se paralizan
Confirmado por prensa:
- “El hospital… acabó rodeado de agua”
El hospital en medio del agua (septiembre de 1971)
Mientras el futuro Hospital de Bellvitge seguía en construcción, la riada de septiembre de 1971 lo convirtió en una imagen casi irreal: un edificio emergiendo en medio de un mar de barro y agua. Las obras se paralizaron y la zona quedó completamente anegada.
En medio de aquel paisaje desbordado, también quedaron escenas que los vecinos nunca han olvidado:
“Un pastor y sus ovejas se vio rodeado por el agua y se refugió en el hospital que lo estaban construyendo.”
- Maribel Collados (recuerdo compartido en Bellvitge City - Facebook)
La escena resume perfectamente aquel momento:
un barrio recién nacido, sin defensas,
un hospital aún sin terminar…
y la naturaleza recordando su fuerza.
El gran fango: Las inundaciones de septiembre

Toda la parte baja de la orilla izquierda del río Llobregat sufrió las consecuencias de la riada del Delta y queda cubierto por las aguas desde Bellvitge a Zona Franca
Uno de los episodios más dramáticos ocurrió los días 23 y 24 de septiembre de 1971. Las lluvias torrenciales desbordaron el río Llobregat, y Bellvitge, que carecía de alcantarillado y pavimentación en muchas zonas, se convirtió en una trampa de agua.
Testimonio de la época: "Recuerdo salir del bloque y tener que cruzar tablones de madera para no hundirme en el barro hasta las rodillas. El agua entraba en los bajos y las tiendas perdieron todo el género. Fue el día que nos dimos cuenta de que vivíamos en una isla de hormigón rodeada de abandono" - Juani, vecina desde 1968
BELLVITGE SE INUNDA ( 20-21 DE SEPTIEMBRE DE 1971)
De aquellos primeros años en Bellvitge, lo que nunca olvidará la familia Miján es el 20 de septiembre de 1971.
“Estaba durmiendo y me despertaron para decirme que se estaba inundando el barrio. Cuando lo vi, pensé: ¡Que viene el mar!”
-recuerda Montse, que entonces tenía cinco años.
20-21 DE SEPTIEMBRE DE 1971 ( La gran inundación de Bellvitge )
De los primeros años de Bellvitge, lo que jamás olvidará la familia Miján es el 20 de septiembre de 1971.
“Estaba durmiendo y me despertaron para decirme que se estaba inundando el barrio. Cuando lo vi, pensé: ¡Que viene el mar!”
- recuerda Montse, que entonces tenía cinco años.
El responsable fue el río Llobregat, que se desbordó tras un temporal de lluvias concentradas en la sierra prelitoral, provocando la inundación más grande registrada en tiempos modernos, comparable solo con la de 1617. Al día siguiente, 21 de septiembre, los bajos se llenaron de agua y barro, y muchos vecinos perdieron sus pertenencias. Algunos agricultores habían advertido que la zona se inundaba con facilidad, pero la inmobiliaria que gestionaba el barrio hizo caso omiso.
“Menos mal que no hubo víctimas, porque ocurrió a primeras horas de la noche. Tal vez este fue uno de los primeros hechos que nos hizo tomar conciencia de las carencias del barrio. Si no luchábamos juntos, no obtendríamos fácilmente los servicios que nos habían prometido al principio”, recuerda un vecino.
80 familias tuvieron que ser desalojadas, la mayoría viviendo en semi-sótanos.
“Nosotros vivíamos en la octava planta y no lo sufrimos, pero los que estaban en el primer piso lo encontraron todo lleno de agua”, recuerda Luisa.
“También me viene a la mente la imagen de los sacos de arena de la Residencia de Bellvitge flotando por el barrio”, añade Montse.
En aquel momento se estaba construyendo el Hospital de Bellvitge, y las obras se paralizaron temporalmente. Este episodio marcó a la comunidad: fue un golpe que despertó la conciencia colectiva, la certeza de que la unión vecinal era imprescindible para reclamar lo que les correspondía.
Las imágenes de las inundaciones de 1971 han despertado recuerdos que siguen muy vivos entre quienes lo vivieron. Estas voces, recogidas en redes sociales ( Bellvitge City - Facebook ) , nos permiten reconstruir aquel Bellvitge desde dentro:
“Yo vine a vivir aquí cuando solo había dos bloques. Era todo campo.”
- Juliana Rodríguez
“En septiembre del 65 únicamente estaba habitado el bloque de Mare de Déu de Bellvitge con calle Residència. El bloque junto a la báscula estaba terminado pero sin habitar. El segundo bloque iban por el sexto o séptimo… por cierto, la grúa se les había caído sobre el bloque.”
- José Domínguez García
“En mayo hará 59 años que vivo aquí.”
- Manuel Castejón
“Yo vine en el 69 a la Avenida de Europa.”
- María Dolores Rodríguez Pavón
“No se podía entrar ni salir en coche de Bellvitge. Mi padre era taxista y se tuvo que quedar en la gasolinera de la autovía.”
- Manuel Bravo Conejo
“Madre de Déu de Bellvitge 72, bajos A. Todo el piso inundado. Mi madre era la portera y se perdió todo lo que había en casa. La suerte fue que nos pilló de vacaciones en Andalucía… lo vimos por la TV y tuvimos que volver.”
- Montse Jiménez
“Mi madre recuerda que el agua inundó los bajos por completo, llegaba hasta el rellano del ascensor. Ese día venían del pueblo y tuvieron que dejar el coche en la gasolinera de la autovía.”
- Pedro Carrillo Vigo
“Yo lo viví. Vivía en Ntra. Sra. de Bellvitge 184. Los bajos inundados, salía agua por los váteres, por la portería… se pasó mal, pero recuerdo a todos los vecinos ayudando en lo que se podía.” ❤️
- Vecino anónimo
Solidaridad en medio del barro
“Yo lo viví en primera persona. Tenía 9 años. Existían los porteros que vivían en los bajos y todos los vecinos bajaron a ayudar.”
- Ana Larfa
“A nuestros padres no les pasó nada… no podíamos ir al colegio, pero los niños disfrutábamos ayudando en lo que podíamos.”
- Ana Larfa
“Se pasó mal, pero recuerdo a todos los vecinos ayudando en lo que se podía.”
Septiembre de 1971 ( La gran inundación de Bellvitge )
En 1971, un gran temporal de lluvias provocó el desbordamiento del río Llobregat, inundando todo el polígono de Bellvitge y obligando al desalojo de más de 80 viviendas. Los propietarios afectados reclamaron compensaciones por los daños sufridos, pero la situación derivó rápidamente en un conflicto administrativo: la administración culpaba a la constructora y la constructora señalaba al Ayuntamiento como responsable.
Finalmente, en 1974, el Ayuntamiento redactó un dictamen pericial para determinar qué viviendas habían resultado afectadas y llegó a un acuerdo con la inmobiliaria para reubicar a los vecinos que vivían en los bajos de los edificios más dañados.
Este episodio no solo dejó daños materiales: consolidó la necesidad de que los vecinos lucharan por sus derechos. Bellvitge tuvo que batallar mediante manifestaciones y quejas para lograr, poco a poco, mejoras esenciales: el acondicionamiento de los espacios públicos, la conexión con el Hospital de Bellvitge, la instalación de barreras en los pasos de las vías, el tapiado de solares y el cubrimiento del alcantarillado.
El alcance del temporal fue extraordinario. Las lluvias concentradas en la sierra prelitoral provocaron la inundación más grande registrada en el Llobregat en tiempos modernos, comparable, según registros históricos, con la de 1617. Todo el delta quedó bajo el agua, mostrando la vulnerabilidad de una región construida sin suficiente previsión ante fenómenos naturales de gran magnitud.
Impacto técnico y resistencia de los edificios
Las aguas penetraron desde la parte baja de Cornellà hasta la entrada de L’Hospitalet, alcanzando hasta 3 metros en algunos puntos. La zona afectada quedó delimitada aproximadamente por el Camí del Mig, el Carrer Marina, el cruce de la Gran Vía con el puente del tren y el barrio Carbonell hasta la Zona Franca.
A pesar de la magnitud del temporal, los edificios de Bellvitge resistieron gracias a su sólida construcción. Cada bloque descansa sobre pilotes de Ø70 cm de hormigón armado, anclados a bases de encepados con 1, 3, 4 o 6 pilotes, arriostrados mediante vigas que conectan toda la cimentación. La solera combina 15 cm de gravas y 20 cm de hormigón en masa.
La estructura vertical se sostiene con grandes paneles prefabricados de hormigón armado, mientras que las losas prefabricadas se apoyan sobre estos paneles. Las medianeras también fueron prefabricadas, con luces inferiores para apoyar las placas. Los forjados tienen un canto de 30 cm, y los voladizos de 20 cm fueron ejecutados en hormigón en obra.
Este sistema permitió que los edificios resistieran el desbordamiento, aunque no evitó los daños en los bajos ni los desalojos .
Repercusiones y lucha vecinal
Tras la inundación, los propietarios reclamaron compensaciones, pero la situación derivó en un conflicto administrativo: la administración culpaba a la constructora y viceversa. En 1974, el Ayuntamiento redactó un dictamen pericial para identificar las viviendas afectadas y acordó con la inmobiliaria reubicar a los vecinos que vivían en los bajos.
Bellvitge tuvo que batallar por sus derechos a base de manifestaciones y quejas, logrando poco a poco mejoras esenciales: acondicionamiento de espacios públicos, conexión con el hospital, instalación de barreras en los pasos de vías, tapiado de solares y cubrimiento del alcantarillado.
Septiembre de 1971 ( Las aguas alcanzan los pisos superiores )
Durante la gran inundación de Bellvitge, el nivel del agua llegó hasta el segundo piso de algunos bloques, afectando a 45 viviendas y obligando a evacuar a 96 familias.
El colegio de la Calle Europa sufrió la entrada de agua entre 60 y 100 cm de altura, mientras que toda la zona agrícola de la Marina, una treintena de naves industriales y Mercabarna quedaron completamente inundadas. En total, la superficie afectada alcanzó unas 200 hectáreas, incluyendo áreas industriales, agrícolas y residenciales.
El desbordamiento del río Llobregat arrasó los bajos donde vivían más de 100 familias. Al día siguiente, incluso el obispo visitó los pisos afectados, mostrando la magnitud del desastre y el impacto en la comunidad.
Este episodio no solo dejó pérdidas materiales, sino que también fortaleció la solidaridad entre vecinos y despertó la conciencia colectiva de que el barrio estaba creciendo demasiado rápido y sin las infraestructuras mínimas necesarias: alcantarillado, recogida de basuras, colegios o ambulatorios eran insuficientes, mientras los bloques de pisos se construían sin pausa.
Una vecina de Bellvitge recuerda:
“Recuerdo que cuando las inundaciones llegaban por la ermita, entraba agua al mismo tiempo que entraban neveras y coches. La gente salía corriendo de cada casa para subir su coche al montículo más alto, todo para que no se inundara. El barrio estaba muy bien, pero faltaban infraestructuras, faltaban colegios, faltaban ambulatorios, siempre había bloques en construcción…”
Este hecho se convirtió en un símbolo del despertar vecinal: la necesidad de luchar juntos por los derechos, los servicios y la dignidad de un barrio que crecía demasiado rápido y de manera desorganizada.
Consecuencias inmediatas
- Más de 90 familias desalojadas
- Viviendas inundadas en plantas bajas
- Barro, pérdidas totales
A nivel general:
- 20+ muertos en Cataluña
- https://www.lavanguardia.com/hemeroteca/20110920/54216212019/graves-inundaciones-catalunya.html?facet=amp&utm_source
- 450 industrias afectadas
- 30.000–40.000 trabajadores sin actividad
Datos meteorológicos
Reacción vecinal (inicio de algo grande)
Las inundaciones provocan:
- Indignación contra la administración franquista
- Conciencia de abandono
- Primeras protestas organizadas
Según estudios urbanísticos:
- Surgen presiones vecinales tras la catástrofe
Bellvitge en 1971 ( Construcción rápida y tensiones vecinales ).
En pleno auge del polígono, se terminaban unos diez pisos diarios, lo que equivalía a un bloque al mes. Sin embargo, esta velocidad tenía un alto coste: el barrio carecía de los equipamientos más necesarios para garantizar la vida cotidiana y la seguridad de sus vecinos. Además, había un constante temor al crecimiento del río Llobregat, sobre todo tras las inundaciones de septiembre.
La relación entre vecinos, inmobiliaria y Ayuntamiento era tensa. La empresa y la administración fomentaban soluciones parciales, debilitando la unidad vecinal. Los “cabezas de familia” fueron quienes comenzaron a intervenir directamente en los problemas del barrio.
Un grupo de vecinos se reunió en la iglesia, donde la fuerza del agua había volteado los bancos y los había dejado cabeza abajo. Durante la reunión se organizaron acciones inmediatas:
- Pedir mantas a Cáritas para los afectados.
- Contactar con la inmobiliaria para buscar alojamiento temporal.
- Recurrir al obispo para apoyo institucional.
Estas reuniones pusieron nervioso al alcalde José Matías de España Muntadas , quien llegó a afirmar que “en la parroquia se hacía comunismo”, reflejando la tensión entre la autoridad y la iniciativa vecinal.
Entre los líderes vecinales destacó Francisco Apolonio, representante de los afectados. Aunque se relacionó con la Comisión del Barrio, no estaba de acuerdo con movilizar a la calle de manera masiva. Finalmente, optó por una vía judicial y presentó una querella contra ICC , buscando responsabilizar a la constructora por los daños sufridos durante las inundaciones y las deficiencias de construcción.
Este episodio marca un punto de inflexión: el barrio empezaba a organizarse y a exigir sus derechos , combinando solidaridad vecinal, acción institucional y presión legal frente a quienes habían descuidado las necesidades de la comunidad. Así empezaron las pintadas , las pancartas.
Un barrio entre campo, agua… y ratas
“¿Os acordáis de la riera que pasaba por medio del barrio y las ratas que había? Yo lo viví todo eso.”
- María Teresa González Llorens
“Yo vivía en Nuestra Señora de Bellvitge por aquella época y sí, lo viví.”
- Maribel Collados
“Aún me acuerdo de estas inundaciones…
-Alba Pérez
Fiestas Mayores de Bellvitge ( Septiembre de 1971 )
En 1971, Bellvitge aún era un barrio joven, pero ya buscaba espacios de encuentro y celebración. Las Fiestas Mayores se organizaron como un punto de cohesión vecinal, combinando actividades culturales, religiosas y lúdicas.
Se celebraban actos en la plaza central y en espacios provisionales, incluyendo:
- Procesiones y misas en la parroquia de Nuestra Señora de Bellvitge, que servían también como punto de reunión vecinal.
- Juegos y actividades para niños, muchas veces improvisadas en los solares vacíos del polígono.
- Actuaciones musicales y bailes, que acercaban a los vecinos en un barrio que aún carecía de espacios de ocio consolidados.
Aunque la infraestructura era limitada y gran parte del barrio todavía estaba en construcción, estas fiestas reflejaban el deseo de crear identidad y comunidad en Bellvitge. Los vecinos participaban activamente, conscientes de que la vida social del barrio dependía de ellos mismos, incluso antes de contar con colegios, ambulatorios o servicios básicos.
2 DE OCTUBRE DE 1971 ( Inauguración de la Guardería Tin-Tin )
Una de las primeras guarderías de L’Hospitalet se inauguró en Bellvitge: la Guardería Tin-Tin, proyecto impulsado por vecinos y vecinas vinculados a la parroquia de Sant Joan Evangelista. Diferentes matrimonios, el capellán y la asistenta social del barrio se organizaron para plasmar la idea sobre el papel: buscar recursos económicos, personal y mobiliario. La iniciativa encontró rápidamente apoyo entre los vecinos, ya que el barrio no contaba con parvulario alguno.
Una de las mujeres más involucradas recuerda:
“Al principio yo no trabajaba en la llar d’infants, solo me encargaba de organizarla. Pero una maestra que contratamos se enfermó y tuve que ocuparme yo. Para crear la guardería tuvimos que acogernos al marco legal existente y constituir la ‘Asociación Católica de Padres de Familia’. Así, el 2 de octubre de 1971, se inauguró la guardería Tin-Tin, una entidad privada y sin ánimo de lucro que acogía niños y niñas de 3 a 6 años.”
La gestión de la guardería fue constante y complicada: los educadores no tenían seguridad social, los gastos eran elevados y los precios no podían subirse para no crear una escuela elitista.
“Lo que sí teníamos era ilusión por la labor que hacíamos. Formábamos parte de un barrio obrero, así que había que buscar soluciones. En una de las asambleas de familias acordamos medidas de presión, incluyendo salir a la calle y reivindicar guarderías gratuitas. Esto representó un movimiento importante en el barrio, con gran participación de vecinos y vecinas dispuestos a ayudar en todo.”
Años después, el Ministerio de Gobernación reconoció a Tin-Tin como guardería laboral, otorgando una subvención anual que permitió regularizar pagos atrasados y consolidar la institución.
Además, las mujeres del barrio participaron activamente en iniciativas culturales, como las “Aulas de Cultura”, algunas de ellas llegando a ser directoras, como Nelly Peydró, que dirigió el Aula de Cultura de Bellvitge entre 1971 y 1980.
Este episodio muestra cómo, incluso en un barrio con graves carencias de infraestructuras, la iniciativa vecinal y la solidaridad comunitaria pudieron crear servicios esenciales para niños y niñas, dejando una huella histórica que aún perdura.
4 DE OCTUBRE DE 1971 (Nuevas inundaciones)
Apenas unos días después de la inauguración de la guardería Tin-Tin, Bellvitge volvió a sufrir inundaciones, recordando la fragilidad del barrio frente al desbordamiento del río Llobregat y la falta de infraestructuras básicas como alcantarillado y drenaje pluvial. Estos episodios reforzaron la conciencia vecinal sobre la necesidad de organizarse y reclamar los servicios que el barrio necesitaba urgentemente.
5 DE DICIEMBRE DE 1971 ( Reclamo por un Mercado Municipal )
La comunidad de Bellvitge envió 1.117 instancias al Ayuntamiento de L’Hospitalet solicitando la construcción de un Mercado Municipal. La respuesta fue desalentadora:
“Nos dijeron que no se podía poner un mercado porque Bellvitge era zona residencial”.
Este rechazo alimentó aún más la organización vecinal y la percepción de que los intereses de la inmobiliaria y la administración no coincidían con las necesidades del barrio.
Vida asociativa y deportes en 1971
- La ACF de Bellvitge hizo un intento de captar vecinos y vecinas, según relató Pura Fernández, aunque la iniciativa se vio frustrada porque algunos vinculaban la asociación con falangistas.
- El Atlètic Bellvitge, club deportivo fundado en 1968 y desaparecido por problemas financieros, se reconstituye en 1971. Su presidente, Luis García, explicaba:
“Nos mantenemos como podemos. Cada socio paga 1.000 pesetas de cuota al año, y cada mes organizamos rifas para sacar adelante los equipos”.
Representaba el esfuerzo colectivo por crear identidad de barrio
Paralelamente, un grupo de jóvenes de la parroquia formó el primer equipo de fútbol de Bellvitge Norte.
- En el ámbito cultural, se celebró el 4º Concurso de Fotografía de Bellvitge, que fomentaba la participación vecinal y documentaba la vida del barrio en sus primeros años.
Club de ancianos y biblioteca (Caja de Ahorros)
Impulsados por la Caja de Ahorros y Monte de Piedad, estos espacios fueron de los pocos equipamientos existentes:
- Punto de encuentro para personas mayores
- Acceso a la lectura y cultura
- Lugar de socialización en un barrio sin plazas ni centros cívicos
Aulas de Cultura y participación vecinal
Las Aulas de Cultura fueron otro motor social importante:
- Impulsadas con participación vecinal
- Fuerte presencia de mujeres en su organización
- Ejemplo: Nelly Peydró, directora del Aula de Cultura (1971-1980)
Estas iniciativas ayudaron a construir una vida cultural desde abajo.
Comisión de Barrio (germen del movimiento vecinal)
Aunque no siempre formalizada legalmente, existía ya una estructura de coordinación:
- Organizaba campañas (transporte, escuelas, mercado…)
- Convocaba reuniones y movilizaciones
- Canalizaba el malestar colectivo
Fue el embrión de las futuras asociaciones de vecinos.
- El CIJB (Centro de Información y Juventud de Bellvitge), aunque no recibía subvenciones en 1970-71, contaba con medios superiores a los de otras entidades del barrio. Un vecino recuerda:
“Los del CIJB no eran gente del barrio, tenían un objetivo vital muy determinado, con apoyos sociales y familiares.”
El barrio también tenía un lado más conflictivo y curioso: se rodaron películas allí y personajes como el Torete eran vistos con frecuencia. Sin embargo, como recuerdan los vecinos, delincuentes hay en todas partes, y esto formaba parte de la vida de un barrio en construcción.
- Paralelamente, surgen problemas de salubridad debido a que las cloacas estaban al descubierto, lo que agravaba la precariedad del barrio.
La gran cantidad de problemas de SEAT , repercutía en el barrio pues aquí vivían unos 3.000 trabajadores de esta importante industria automovilística .
Finales de 1971: nada cambia (todavía)
- Se sigue construyendo
- No se corrigen errores estructurales
-
Bellvitge sigue siendo:
un barrio masificado
vulnerable
sin servicios suficientes
15 DE DICIEMBRE DE 1971 ( Entrega de firmas por un Mercado Municipal ).
El 15 de diciembre de 1971, los vecinos de Bellvitge llevaron al Ayuntamiento de L’Hospitalet más de 1.100 firmas solicitando la construcción de un Mercado Municipal en el barrio. Esta acción era la culminación de meses de reivindicaciones vecinales, después de que la mayoría de solicitudes previas fueran rechazadas con el argumento de que Bellvitge era “zona residencial”.
La entrega de firmas simbolizó la creciente organización y unidad del barrio, que buscaba visibilizar sus necesidades frente a la administración y la inmobiliaria, reafirmando que Bellvitge no era solo un conjunto de bloques en construcción, sino una comunidad con derechos y expectativas.
CLAVES HISTÓRICAS (ANÁLISIS )
1. Urbanismo fallido
Se construyó en zona inundable
- La naturaleza lo demostró
2. Dictadura sin respuesta
No había democracia
- Los vecinos no podían decidir nada
3. Nace la lucha vecinal
1971 es el detonante
Lo que explotará en los años siguientes
Un barrio sin servicios… pero con comunidad
En 1971, Bellvitge no tenía:
❌ Mercados
❌ Escuelas públicas suficientes
❌ Transporte adecuado
❌ Infraestructuras básicas
Pero tenía algo mucho más importante:
✔ Vecinos organizándose
✔ Redes de apoyo mutuo
✔ Conciencia colectiva creciente
Porque Bellvitge no empezó con equipamientos.
Empezó con personas que decidieron no esperar.
1971 en Bellvitge: mosquitos, barro e inundaciones
El verano de 1971 dejó recuerdos imborrables entre los vecinos de Bellvitge. Paqui Gómez Fernández recuerda con humor y orgullo:
“Yo tenía 12 años y los mosquitos nos comían, acequias por todos lados y cuando llovía, el barro llegaba hasta los tobillos… ¡Hoy estoy orgullosa de mi barrio, viva viva Bellvitge! Que significa ‘Bello Viaje’.”
Pero no todo eran risas. Las lluvias torrenciales convertían las calles y sótanos en auténticas piscinas:
- Antonia Gomez Fernández: “Me acuerdo perfectamente que los sótanos se inundaban continuamente… los muebles flotaban y los vecinos ayudaban a sacar el agua.”
- Mayka DLF Garcia: “Ese día murió mi perro Chiqui, ahogado… eso en una niña de 7 años no se olvida nunca.”
- Asunción Regué: “Recuerdo perfectamente la imagen del agua frente a casa y mi hermano diciendo que nos habían trasladado durante la noche a la casa nueva.”
- Ana María Ramirez Peláez: “Yo lo recuerdo todo. ¡Cuánto desastre y cuántas familias perdieron todo! Los vecinos de los pisos más altos acogieron a los vecinos de abajo. Lo peor vino después, cuando vieron sus casas.”
- Esperanza Sebastián Hueso: “¿Recordáis cómo quedaba la calle Campoamor? Todo inundado y las maderas en las puertas para tratar de impedir que entrara el agua. Y debajo del puente para ir a Santa Eulalia…”
- Agustín Solá Gallego: “Yo fui uno de los afectados, nos quedamos sin nada.”
- Montse Alba Palma: “Una pena, me acuerdo perfectamente.”
- María Pilar Sobrino Serrano: “Yo tenía 7 años y aún recuerdo cómo corríamos para salir de allí y al volver ver todos los bajos inundados.”
Estas historias nos muestran un Bellvitge duro, lleno de barro y dificultades, pero también solidario, donde los vecinos se ayudaban entre sí ante la adversidad.
1971 no fue solo el año en que el agua cubrió todo.
Fue el año en que Bellvitge se vio a sí mismo por primera vez: un barrio recién nacido, rodeado de barro, sin calles, sin servicios y con la fragilidad de un modelo urbanístico a plena vista.
Pero entre sacos de arena, muebles flotando y escaleras anegadas, empezó a construirse algo que no venía en ningún plan urbanístico: la conciencia de barrio.
Bellvitge dejó de ser solo bloques.
Empezó a ser comunidad.
Y aunque el barro se secó y el agua desapareció, lo que quedó fue más importante: una memoria compartida y el principio de una lucha que cambiaría el barrio para siempre.
Porque a veces, para que un lugar empiece de verdad, primero tiene que tocar fondo.
💬 Queremos completar esta historia contigo
Este blog es un archivo vivo. Si viviste aquel 1971, ayúdanos a ampliar esta entrada:
¿Recuerdas cómo se vivió la huelga en la construcción del hospital?
¿Tienes fotos de las inundaciones de septiembre?
¿En qué bloque te dieron las llaves ese año?
Deja tu comentario abajo. Tu memoria es el mejor homenaje a quienes levantaron este barrio con sus propias manos.





























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ME HA ENCANTADO EL BLOG.
ResponderEliminarYO SOY DE CIRERA, OTRA ESCALA MAS PEQUEÑA PERO TAMBIÉN DE BARRIO.
SALUDOS
agradecerte tu comentario,y si no me equivoco,recomendar las fiestas de tu barrio en Mataro, saludos.
ResponderEliminarHola,
ResponderEliminarRespecto a la fotografia que apacere como "inundaciones en Bellvitge Septiembre 1971" ¿es posible que este mal datada?
Al fondo aparece construido el instituto de bellvitge (Inb3) que si no voy equivocado entro en funcionamiento en 1977.
pues tienes mucha razon,el Instituto no fue inaugurado hasta 1977,gracias por tu observación,no habia caido en el detalle de la foto,gracias de nuevo.
ResponderEliminarBellvitge de mis amores ♥️ yo vivía en la avenida de Europa o sea que me acuerdo perfectamente de la foto que estás poniendo yo tenía entonces cuatro años- Viky Fox
ResponderEliminarLlo vivi enranvla marina si mecuedo esta oto- Carmen Martínez Gómez.
Yo vivi en ese edificio por el año 77 o asi- Silvia Díaz Casuso.
Yo viví en 187 de este bloque unos cuantos años hasta que me case- Paqui Díaz Moreno.
Yo vivía en Cinco Rosas en S. Boi! Pero Bellvitge fue mi segundo barrio. Tengo muy buenos recuerdos de juventud en Bellvitge- Ana R Pabidad .
Es el bloque que vivimos con mis padres.
181-4°2°
Una buena parte de los vecinos son los mismos.
También la Clínica Dental.- Juana Castillo Marabel
Bellvitge City - Facebook ( 27 de Marzo 2026 ).